Supervivientes y familiares de personas con ideas suicidas piden mejorar la prevención y reforzar la atención primaria y la educación

Supervivientes y familiares de personas con ideas suicidas piden mejorar la prevención y reforzar la atención primaria y la educación

– Sobre el 024 los supervivientes instan a «prevenir que se tenga que llamar a ese teléfono porque una persona en ese momento no quiere contar con nadie»

MADRID, 09 (SERVIMEDIA)

Varias personas supervivientes tras superar una ideación suicida y familiares de personas que se suicidaron urgieron este viernes a mejorar la estrategia de prevención de este fenómeno y a reforzar la atención primaria y la educación en los colegios.

Así lo demandaron en el marco del acto ‘Esperanza y acción contra silencio. Salud mental y suicidio en jóvenes y adolescentes’, organizado por el Ministerio de Sanidad en la Residencia de Estudiantes de Madrid para conmemorar el Día Mundial para la Prevención del Suicidio y en el que la artista Alba Ruipérez, que intentó suicidarse en varias ocasiones, reconoció la importancia de que, «ante la mínima señal» de acoso, un profesor sepa «identificarlas».

La joven afirmó que «no sabía lo que era la ansiedad» hasta que le puso «nombre» y reconoció que le habría «ayudado» si en el colegio le hubiesen «comentado lo que pasaba». «Esos nervios, esa forma de sudar, si lo hubiesen sabido y se lo hubiesen comentado también a mi familia, para que expresara lo que llevo dentro».

En este punto, juzgó «muy necesaria la atención primaria» y recordó que en su segundo intento de suicidio le dijo a su psicóloga que se «quería morir, no encontraba ningún motivo para estar aquí». «Lo tenía todo pero me quería morir», agregó, rememorando aquel «estado de apatía e irritabilidad».

Sobre el 024, afirmó que «nadie sabe lo complicado que es en ese momento decidir llamar». «Lo que hay es que prevenir que se tenga que llamar a ese teléfono porque una persona en ese momento no quiere contar con nadie», añadió, consciente de la importancia de «normalizar» esta situación y de rodearse «de quienes piensan como tú y con quien puedes hablar de cómo te sientes».

LAS FAMILIAS NECESITAN AYUDA

En la misma línea, la coordinadora y desarrolladora del Plan de Formación del Profesorado en prevención, detección e intervención del suicidio de la Consejería de Educación de Valencia y madre de una niña que se suicidó, Dolor López, afirmó que las familias «necesitan ayuda». «Una familia sola no puede parar un suicidio», añadió, convencida de que se trata de «un problema asocial y complejo que tenemos que abordar desde todos los ámbitos».

«La familia es lo que queda después de que una persona se suicida, que queda absolutamente destrozada y no sabe qué hacer delante de unas señales que percibe y de unos hijos a los que no tiene acceso porque nos es difícil acompañarles en su sufrimiento y entender e interpretarlo», añadió, manifestando la «angustia y fragilidad» de las mismas ante una situación así, en la que se sienten «solas y estigmatizadas».

Asimismo, urgió a formar al profesorado en gestión de las emociones para «nombrar y gestionar lo que le está pasando al alumno» con ideas suicidas y aseveró que la «mayoría» de los suicidios «se pueden prevenir». Por ello también llamó a mejorar el funcionamiento de los «filtros en lugares estratégicos» como atención primaria, profesorado o servicios sociales, que, a su entender, «no están funcionando» así como a mejorar la atención a las personas con ideas suicidas en el mundo rural, que se encuentran «solos, abandonados y señalados».

EXPERTOS

Por su parte, la directora de sensibilización y políticas de infancia en Unicef España, Carmen Molina, manifestó que un 13% de los niños tiene un problema de salud mental diagnosticado, al igual que 80 millones de menores de 10 a 14 años en el mundo y urgió a «romper el tabú y el silencio para ponerle medidas» a través, además, de una «visión integral».

En este punto, el presidente de la Confederación Salud Mental España, Nel A. González Zapico, lamentó que en España «nunca existió la preocupación concreta por la atención a la salud mental de infancia, adolescencia y juventud» y advirtió de que «somos una sociedad fracasada si no conseguimos que nuestros jóvenes tengan futuro y vean esperanza y confianza en él».

«Para atender la salud mental debemos hacer un esfuerzo inmenso empezando por el ámbito educativo y continuando por el laboral, porque, tras la pandemia, es una catástrofe lo que está pasando en las empresas», completó, para pedir más recursos para la salud mental y urgir a practicar la «escucha activa de las personas para mejorar el sistema». «No hay que inventar nada, sino escuchar y construir entre todos», resolvió.

En esa línea, el secretario general de Universidades, Jose Manuel Pingarrón, recordó que la futura ley orgánica del sistema universitario recoge la obligación de las universidades de contar con unidades para la salud psicomental de toda la comunidad universitaria.

PSIQUIATRAS

En el acto también participó el psiquiatra Celso Arango, quien habló de las «muchas especificidades» que tiene la salud mental en el caso de la población infantil y adolescente, en la que la pandemia «ha tenido un impacto mucho mayor» y puntualizó que el «síntoma más frecuente» que puede indicar una tendencia suicida en un niño «no es la tristeza, sino la irritabilidad».

Finalmente, el psiquiatra Luis Rojas Marcos, que intervino por videoconferencia, defendió que el suicidio es un «acto multifactorial y requiere un abordaje multidisciplinario» y que el estigma «quizá sea el gran enemigo de la solución del tema del suicidio entre niños y adolescentes y la depresión o ansiedad que suele acompañar a estos casos». «El estigma es una gran barrera y por eso es fundamental trabajar con los medios de comunicación para eliminar este miedo y falta de apertura y nube de secreto y rechazo social» que, a su juicio, existe en torno a este fenómeno.

A continuación, explicó que el estigma también tiene un «impacto» en los datos oficiales de suicidios, que, dijo, «no suelen reflejar la magnitud total del problema», convencido de que «atajar el tema del estigma nos ayudará incluso a tener datos fiables» y de la importancia de detectar «precozmente conductas o intenciones de autolesiones o del suicidio».

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