Psicólogos alertan sobre los riesgos en niños «demasiado obedientes»

Psicólogos alertan sobre los riesgos en niños «demasiado obedientes»

MADRID, 31 (SERVIMEDIA)

Los niños que más preocupan a los psicólogos son aquellos que nunca cuestionan nada y que obedecen a todo, según Sylvie Pérez, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC

En su opinión, esto no supone un respeto a las normas morales, sino un exceso de miedo y de contención. «Asociamos portarse bien con obedecer y portarse mal con desobedecer», precisó, porque «aplicamos en los niños el criterio moral de los adultos».

Sin embargo, esto no funciona así con los pequeños, puesto que a hasta los 12 años no suelen interiorizar los valores morales. «Igual que los niños siguen un desarrollo cognitivo y motor, hay una edad para hablar, para andar, etcétera, los conceptos del bien y el mal no se asocian correctamente hasta aproximadamente los doce años», explicó.

Según Pérez, los niños pequeños obedecen para recibir premios y evitar castigos. Por este motivo, «pautas excesivamente autoritarias limitan la habilidad del niño o la niña para ser flexible, tener iniciativa, pensar, desarrollar una capacidad crítica…», apuntó Paula Morales, también profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC».

LO POSITIVO DE CUESTIONAR

A su juicio, «lo habitual es que el adulto dicte una serie de pautas que el niño debe aceptar». «Vivimos en un mundo muy inflexible: los niños salen del colegio, hacen sus extraescolares, juegan un tiempo concreto en el parque, cenan a una hora determinada, no pueden ver la tele más de unos minutos establecidos… Todo está pautado».

En este mundo tan rígido, «hay niños que no obedecen porque se cuestionan la norma y se preguntan», pues simplemente «no comprenden por qué tiene que ser así».

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Para su compañera, «si lo hacen sin agresividad es un buen síntoma. Por su parte, Morales defendió «distinguir entre la obediencia a unas normas para evitar peligros y la obediencia ciega a los patrones impuestos por el adulto.

«Si pedimos al niño que pare y no cruce la calle, lo hacemos para evitar peligros», y apuntó que, en este sentido, «el niño que obedece a determinadas imposiciones puede ser más libre al estar más protegido». Sin embargo, advirtió, un exceso de autoridad por parte de los mayores puede marcar a este niño cuando sea adulto.

Según Morales, más de la mitad de los problemas psicológicos del adulto se inician en la infancia y en la adolescencia. «A veces no somos conscientes de lo importante que es acompañar para desarrollar diferentes habilidades en esta etapa».

De ahí que un niño demasiado obediente llegue a preocupar a los psicólogos, indicó Pérez. «Tiene que ver con un exceso de contención que en algún momento va a estallar».

«El exceso de control externo impide que el niño se autorregule», y destacó que «tras la obediencia se pueden esconder problemas graves».

Pérez se refirió a aquellos niños que, de acuerdo con sus padres, son muy obedientes en sus entornos»; sin embargo, «en realidad lo que hay detrás es miedo». «Fuera de ese ambiente autoritario, en la familia o en la escuela, esos niños muestran una conducta descontrolada», agregó.

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