Las familias aseguran que el suicidio rompe el entorno familiar y «se quedan KO»

Las familias aseguran que el suicidio rompe el entorno familiar y «se quedan KO»

VÍDEO: los clientes de Servimedia disponen de imágenes y sonido de estas declaraciones en el enlace https://servimedia.tv/TotalesFamiliasSuicidio

MADRID, 30 (SERVIMEDIA)

La presidenta de la Asociación Besarkada de Familias Supervivientes, Elena Aisa, aseguró que el suicidio rompe el entorno familiar porque «nos deja KO» y hay que «volver a reconstruirlo». Por cada suicidio consumado, su impacto llega hasta 130 personas con diferentes grados de afectación.

Así lo aseguró durante el diálogo ‘La prevención del suicidio en España’ celebrado en la agencia de noticias Servimedia. Aisa agregó que ante un suicidio, cada miembro de la familia «intentará vivir su duelo como pueda y esto crea incomunicación».

Por esta razón, señaló que es fundamental que la familia cuente con un apoyo individual y familiar «para que no se desestructure». De hecho, el duelo por suicidio «es algo inenarrable». Casi el 80% de las personas que viven un duelo por esta causa «es muy complicado porque hablamos de diagnósticos clínicos».

Por ejemplo, Elena Aisa explicó que «la muerte de un hijo provoca que a los tres años casi el 70% de las parejas se separan. El duelo por suicidio es el más desconocido y deja secuelas psicológicas que se pueden cronificar».

En este mismo sentido se expresó la psicóloga clínica y responsable del área de prevención de suicidio del Teléfono de la Esperanza, Magdalena Pérez, quien señaló que detrás de una persona que padece un duelo por suicidio «hay una herida emocional muy profunda y esto necesita tiempo y un proceso de rehabilitación y curación».

HERIDAS EMOCIONALES

«El problema -añadió- es que las heridas emocionales no se ven y, por lo tanto, no se sabe como calibrarlas. Las heridas emocionales son tan importantes o más que las heridas físicas».

Ante esta realidad, la Asociación Besarkada de Familias Supervivientes tiene el objetivo «de acoger y atender a las personas que hemos vivido un suicidio. La soledad que vivimos las personas fundadoras nos empujó a crear esta asociación porque todos pasamos por una soledad social y profesional».

Además, «cuando has tenido un caso de suicidio muy cercano empiezas a investigar y compruebas que el suicidio es prevenible y que hay señales de alarma y que se identifican una vez consumado el suicidio».

Entre estas señales, Elena Aisa destacó que hay que estar pendiente cuando la persona lo verbaliza y si ha existido una tentativa «hay que estar en alerta en lo que hace y en lo que dice».

PREVENCIÓN Y RECURSOS

Por lo tanto, «hay que prevenir esas muertes» y esto se puede lograr con «apoyo social, administrativo, político y profesional». Sin embargo, «esas personas cuando quieren dar un paso hacia adelante se encuentran con unos recursos públicos desbordados y con unas citas entre consulta y consulta de entre tres y cuatro meses o incluso más».

Por ello, es tan fundamental un Plan Nacional de Prevención del Suicidio que dote de recursos humanos, económicos, estructurales y de organización».

Ante la falta de recursos, Magdalena Pérez destacó la necesidad del acompañamiento a estas familias por parte de un profesional especialista.

«A veces cuando hablamos de suicidio parece que es algo lejano pero hay que tener en cuenta que cualquiera de nosotros es vulnerable y sensible al sufrimiento. Cualquiera de nosotros en determinadas circunstancias podemos ser víctimas del desaliento, la indefensión, del miedo o la culpa. Cuando pasa esto se puede perder el sentido y las ganas de vivir», concluyó.

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