¿Qué debes hacer cuando tu hijo te golpea?

Para mí, la mayor dificultad sigue siendo mi adecuada furia y mi miedo cuando mi hija está atravesando la línea, principalmente en lo que concierne a la seguridad. Me ha experimentado mucho daño tantas veces. Sé que posiblemente no lo expresó en serio, pero el dolor a veces me hizo lloriquear. Me gustaría conseguir mantener la calma en ese paradigma de situaciones.

Conservar la calma cuando nuestro hijo nos lesiona es casi improbable. El dolor nos remite rápidamente a nuestro tronco intelectual inferior, que administra el impulso de disputa o escape, y nuestro hijo se juzga seguidamente al enemigo. Eso nos deja involuntariamente en la vía baja de la educación de los hijos. Conoces el camino bajo. Es cuando le refunfuñas a tu hijo con los dientes oprimidos, o comienzas a gritar, o te tornas áspero físicamente. Cuando derrochas todo acceso a la cognición y te sientes demostrado por tener tu conveniente rabieta.

Como debes actuar cuando tu hijo te lastima. En ese instante, nada. Cualquier gestión que ejecute con su hijo desde ese estado apelara consecuencias que no será nada bueno para ambos. Es casi posible que perpetúes un ciclo que contiene violencia física. Eso no simboliza que no instaure términos claros. De hecho, tienes mucho poder para impedir que esta situación se renueve. Es solo que precisa regular sus propias inquietudes antes de poder auxiliar a su hijo a sistematizar las suyas.

Los niños suelen aprenden a sistematizar sus inquietudes fuertes cuando nosotros:

Aceptamos todas las emociones.

Cree límites estables y claros sobre las funciones.

Regula nuestras convenientes emociones para que procedamos con respeto.

Veamos esto en acción:

José, de siete años, se lanza contra su madre, limándose y arañando. Eso no es justo. Te odio. La mamá se aparta, pero no lo justamente rápido. Su brazo posee una racha roja suelta y rigurosa. Ella grita de sufrimiento e indignación. Ella inspira hondo y expresa OOOWWW. Eso duele. Preciso cuidarme ahora mismo. Conversaré contigo después de que me tranquilice. Ella entra al cuarto y cierra la puerta. De este modo puede evitar muchas cosas y luego del incidente la madre puede hablar con su pequeño de lo sucedido.

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