Unos 160 millones de niños sufren explotación laboral en el mundo en 2022, según World Vision

Unos 160 millones de niños sufren explotación laboral en el mundo en 2022, según World Vision

MADRID, 09 (SERVIMEDIA)

Alrededor de 160 millones de menores de edad están sometidos a situaciones de trabajo infantil en el mundo, una cifra que podría ascender hasta los 169 millones, si no se ponen en marcha estrategias de mitigación de esta lacra.

Lo denunció este jueves la ONG World Vision con motivo de la conmemoración el domingo del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una efeméride ante la que denunció que las consecuencias de la pandemia y la crisis económica amenazan con «revertir años de progreso» en la lucha contra esta práctica.

En ese sentido, señaló que alrededor de 160 millones de chavales con edades comprendidas entre 5 y 17 años en todo el mundo están involucrados en trabajo infantil, realizando labores que los privan de su infancia, interfieren en su escolarización y dañan su desarrollo mental, físico y social.

A ello se añade que casi la mitad de ellos, 79 millones de niños, trabajan en condiciones peligrosas, transportando cargas pesadas en obras de construcción o excavando en minas a cielo abierto.

Ante esta situación, World Vision alertó de que, en caso de que no se activen estrategias efectivas contra el trabajo infantil, se corre el riesgo de que, a finales de año, la cifra de menores en esta situación ascienda hasta 8,9 millones de euros.

La ONG expuso que, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), alrededor del 70% de los menores trabajadores trabajan en la agricultura, mientras que otros lo hacen en fábricas, en el servicio doméstico o en trabajos forzados, como los niños soldados y aquellos explotados en el comercio sexual.

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La coordinadora de programas y sensibilización de World Vision, Charo Izquierdo, subrayó que la pandemia ha provocado un «alarmante aumento del trabajo infantil provocado por la lucha de las familias para llegar a fin de mes», por lo que «tenemos un gran desafío por delante que necesita financiación y apoyo por parte de todos los actores implicados, tanto organismos internacionales, como los gobiernos, las empresas y la sociedad».

El trabajo infantil se concentra en los países más pobres del mundo y en contextos frágiles donde hay inseguridad o conflicto armado, como Afganistán, donde, según un estudio de World Vision, casi el 50% de las familias habían enviado a sus hijos a trabajar.

Por todo ello, Charo Izquierdo constató que «no hay excusa para que esto suceda en el siglo XXI» y conminó a activar una «acción urgente» que permita «cumplir con nuestro compromiso global de poner fin al trabajo infantil para 2025».

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