La revolución de la fotografía de eventos: la imagen emocional

La revolución de la fotografía de eventos: la imagen emocional

Atrás han quedado las imágenes estáticas y frías con toda la familia mirando a la pantalla que se encontraban en los álbumes de bodas, bautizos, comuniones y eventos. 

La fotografía, gracias a grandes profesionales que se han puesto detrás del objetivo, ha dado todo un salto cualitativo y ha hecho su propia revolución.

“El siglo XXI es el de la fotografía emocional, esa que busca capturar y transmitir emociones intensas y profundas a través de imágenes de quienes se ponen delante de la cámara. En lugar de simplemente documentar la realidad objetiva, este estilo de fotografía se centra en capturar la esencia. La llegada de las redes sociales y los teléfonos, que han permitido posar miles de veces, han hecho también su parte. Se sabe sacar partido de lo que se quiere transmitir” explica Rafa Sanz Fotógrafo.

En realidad, no solo se trata de mostrar la felicidad. La fotografía emocional va mucho más allá de eso, puede abordar una amplia gama de emociones, desde la felicidad y la alegría hasta la tristeza, la melancolía, el amor, la ira o la soledad. Lo que pretende es ser veraz, evocar una respuesta emocional en el espectador y permitirle conectarse y sentir lo que se muestra en la imagen.

Para lograr esto, los fotógrafos utilizan una variedad de técnicas. El gran aliado para ellos es el retrato porque les permite enfocarse en expresiones faciales, gestos y lenguaje corporal para capturar la emoción en su forma más pura. El color, o la ausencia de este, jugar con la luz – tanto natural como artificial -, la composición y la perspectiva es lo que ofrece la creatividad necesaria en la mente del profesional para crear una atmósfera emocionalmente cargada en la imagen.

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“Estamos acostumbrados ya a verla.  A menudo se encuentra en géneros como el retrato en las entrevistas, el fotoperiodismo, la fotografía de calle o la fotografía documental, donde se puede explorar y capturar una amplia gama de experiencias humanas y emociones. Todo fotógrafo quiere hacer sentir «, explica.

En resumen, el siglo XXI demanda emociones que marquen, que hagan que el ojo del espectador pare ante la vorágine de impactos que recibe a diario y preste atención para sentir.

Eso es lo que la fotografía emocional busca transmitir, sentimientos y emociones intensas a través de imágenes, creando una conexión emocional entre el espectador y la fotografía. Es un medio poderoso para expresar y explorar la condición humana y sus diferentes estados emocionales y hacerlos reales en la dictadura del postureo.

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