¿Cómo saber que ha llegado el momento de buscar asistencia para los abuelos?

¿Cómo saber que ha llegado el momento de buscar asistencia para los abuelos?

No siempre es sencillo asumir que la edad va pasando y que, los que siempre estuvieron al pie del cañón, necesitan ir dando un paso atrás y asumiendo que necesitan asistencia y ayuda para su día a día.

“Muchos temen la pérdida de la independencia. El miedo de las familias a que estén desatendidos está pasando mucha factura psicológica. Más si cabe tras la pandemia. Hoy, las familias no tienen la posibilidad, en la mayoría de casos, de encargarse de ellos como merecen, de ahí que opten por soluciones a domicilio” explican desde Tu mayor amigo, expertos en el cuidado de personas mayores en Madrid.

¿Cuáles son las señales para esa conversación y decisión?

Sin duda, el paso de los años no pasa en balde y los mayores son muy conscientes de que, por muy bien que estén, tienen ciertas limitaciones que poco a poco van haciéndose más latentes.

Una de ellas puede ser el miedo a salir a la calle solos y más en capitales como Madrid donde la velocidad, los ruidos y los estímulos pueden suponer una sobrecarga sensorial que les haga sentir sobrepasados, algo que les supone un problema puesto que, para cuando sus familiares pueden acompañarlos, sería demasiado tarde en su rutina. 

Cuando llega ese momento es cuando hay que plantear que para salir a la calle se pueden apoyar en una persona que les ayude a hacer los recados, acompañe a las tiendas o incluso que, después, les ayude a organizar en casa la compra y a preparar la comida. Este suele ser el primero de los pasos que se dan y que, precisamente por ser en su vivienda, les hace sentir cómodos.

“Se trata de que alguien acompañe su rutina, no que se haga una nueva como en las residencias. Cuando ven que poco a poco salen menos, es el momento de dar el paso al frente y proponer que haya un cuidador que les ayude a salir con seguridad un rato al día, les acompañe en sus recados y no por ello se sientan mal” comentan.

Otro momento clave suele ser cuando empiezan a perder la fuerza para ciertas cosas rutinarias. El recoger enseres de la cocina, el poder tender, el hacer la cama…en definitiva, el día a día en el hogar. Cuando esto sucede y son conscientes de que necesitan ayuda hay que apoyarles con este tipo de servicio a domicilio.

Ante todo, hay que apoyar su camino, su adaptación y sus necesidades y nada como contar con planes personalizados que de verdad sean la respuesta a las demandas. “Es mejor ir poco a poco, que se sientan acompañados pero no agobiados” concluyen.

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