Hasta un 6% de los niños y adolescentes tiene discalculia, la ‘dislexia’ de las matemáticas

Hasta un 6% de los niños y adolescentes tiene discalculia, la ‘dislexia’ de las matemáticas

– Con motivo del Día de las Matemáticas (14 de marzo), la Federación Española de Dislexia pide más formación a los profesores y becas para las familias

MADRID, 12 (SERVIMEDIA)

Entre el 3 y el 6% de la población tiene discalculia, un trastorno del aprendizaje (junto a la dislexia, la disgrafía y la disortografía) que tiene un origen neurobiológico y que supone «una dificultad significativa y persistente» en el área de las matemáticas que se da en niños adolescentes, y adultos «con una capacidad intelectual normal o incluso por encima de la media».

Así lo remarcó a Servimedia la portavoz de la Federación Española de Dislexia, Araceli Salas, en el marco del Día Internacional de las Matemáticas, que se celebra el 14 de marzo.

Aunque cada caso es «único» y no tienen por qué presentar la misma sintomatología, «en general, los niños con discalculia tienen dificultades a la hora de hacer cálculo mental, recordar secuencias como son las tablas de multiplicar, dificultades en lógica matemática y problemas con los conceptos numéricos».

No obstante, matizó Salas, «tienen dificultades pero también mucho potencial». Si la discalculia puede afectar al 6% de la población, la dislexia afectaría a entre el 10 y el 15% de las personas, y al ser trastornos «numerosos» la portavoz de la federación lamentó que a las administraciones «no interese» ayudarles por motivos económicos. Es decir, que por estadística, en un aula de 25 alumnos podría haber más de tres estudiantes con dislexia y más de uno con discalculia.

No obstante, Araceli Salas puso el ejemplo de que «hay bastantes chicos con dislexia que son muy buenos en ‘mates’. Una cosa no quita la otra. Tienen dificultades pero también mucho potencial. Es como quien necesita gafas».

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El coste de no ayudarles, apuntó, puede ser más elevado. «Hay una ley que ampara a los alumnos con dificultades del aprendizaje», prosiguió, en referencia a la nueva ley de educación, la Lomloe.

«Lo que está claro es que si estos chicos y chicas no tienen una detección y una buena terapia, buen acompañamiento en casa y en el colegio, se van quedando rezagados. Lo primero que pasa es que va a haber unas secuelas emocionales graves», remarcó.

«La mejor prevención de problemas de salud mental está en la infancia. Es donde tenemos que hacer el esfuerzo», prosiguió, «con un buen acompañamiento y hacer entender a ese niño y adolescente lo que le pasa y acompañarlo con buenas prácticas». «Si no, muchos de ellos sufrirán secuelas emocionales, como las típicas ansiedad, depresión, fobia escolar, problemas, trastornos del sueño, de la alimentación… Es lo que queremos evitar», advirtió.

«Sufre muchísimo la autoestima, si nadie les explica lo que pasa piensan que el problema son ellos, cuando lo que necesitan es otra forma de procesar la información», argumentó.

DETECCIÓN TEMPRANA

Por todo ello, la Federación Española de Dislexia pide formación para que el profesorado pueda atender «en buenas condiciones» al alumnado con dificultades específicas del aprendizaje y garantizar una detección temprana y becas para ayudar a las familias.

«Este colectivo no tiene ayuda de becas para llevar a su hijo a un psicólogo, al logopeda o al profesional que sea necesario en cada caso. Hay muchas familias que no pueden costearse el tratamiento», corroboró.

Además, reclamó que las aulas tengan herramientas como grabadoras, calculadoras o dispositivos de lectura para garantizar una educción en equidad y todos los niños puedan aprender «en igualdad de condiciones».

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Se trata de «darle a cada uno lo que necesita y tener muy claro que cada persona es muy diferente, no sólo los que tienen dislexia y discalculia, todos en el aula y en la sociedad somos distintos y diferentes. Es aceptar esta diversidad que enriquece la sociedad».

La federación extiende sus peticiones a la sensibilización social por lo que estos trastornos del aprendizaje representan en la etapa adulta, en situaciones como presentarse a una oposición u optar a un puesto de trabajo.

Pues los cuatro trastornos (dislexia, discalculia, disortografía y disgrafía) «nada tiene que ver con una falta de interés, de motivación, ni que el niño sea vago, no se esfuerce, o presente un problema de atención». «Son trastornos con una carga fuerte hereditaria, pero también se suele dar en niños con capacidad intelectual por encima de la media», remarcó la portavoz, que con unas herramientas «para compensar sus dificultades» pueden salir adelante con éxito.

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